El problema real.
La documentación, el expediente y la seguridad farmacológica suelen vivir en flujos separados. Un sistema útil debe conectarlos sin convertir una respuesta lingüísticamente convincente en una decisión clínica no verificable.
La decisión de arquitectura.
Separar las tareas probabilísticas de lenguaje del motor de reglas. La transcripción y extracción producen datos estructurados; los contratos y la compuerta de seguridad delimitan qué se puede evaluar. El médico conserva el criterio y firma la decisión.
- 01Datos estructurados
- 02Compuerta de seguridad
- 03Reglas clínicas
- 04Evidencia FHIR
Los controles que lo sostienen.
- Contratos de datos que delimitan el alcance de 21 módulos clínicos.
- Veinte banderas rojas universales antes del enrutamiento rutinario.
- Receta validada por capas: presentación, completitud, dosis y relación con el diagnóstico.
- Manifiesto de 259 archivos sellados con SHA-256 y autoverificación de integridad.
Evidencia con contexto.
El Piloto 0 reporta una reducción de documentación de 60 a 15 minutos por paciente en 100 consultas. El CV también describe un banco de pruebas E2E sobre 45 pantallas. Son mediciones del alcance descrito, no una garantía de resultados clínicos.
Fuente de cifras y alcance: CV 2026 proporcionado por el autor. No es telemetría en tiempo real.
Los límites también importan.
La reproducibilidad no basta para demostrar seguridad clínica. Las reglas, sus fuentes, los datos de entrada y la revisión profesional requieren validación para cada contexto. Este caso es una descripción de ingeniería, no una herramienta de diagnóstico.